La colección que propongo encuentra su punto de partida en los siguientes conceptos fundamentales: calma, armonía, sobriedad y dulzura. Tejidos naturales y colores neutros se aúnan con formas sencillas, sueltas y orgánicas, para dar lugar a un conjunto de piezas simples y honestas. La evocación a la naturaleza está presente, sobre todo en el empleo del lino como tejido principal, cuyo tacto y olor nos puede transportar a un mundo rústico y ampestre, donde el tiempo es lento y reposado. La sostenibilidad es otro pilar principal: el lino, como cultivo, es inherentemente ecológico, además de bello y funcional.

Por último, la reutilización de elementos antiguos "sacados del baúl de los recuerdos" (una pieza de cortina de los abuelos que se
convierte en un kimono, un ribete para un juego de cama -que nunca llegó a cumplir su función- hace de escote para un vestido)
nos recuerda que proponer nuevas utilidades y propósitos para cosas ya descartadas, condenadas al olvido, a la acumulación, o en
última instancia a la basura, es hoy en día no sólo "sostenible" sino un camino necesario si deseamos ralentizar o revertir el actual
rumbo de la industria de la moda.